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Y por fin ha llegado el día. Reconocemos que le teníamos ganas. Muchas ganas… ¡¡Nos hemos metido dentro de un escaparate!! Son de esas cosa de la vida que vas del punto A al punto B, lo uno te lleva a lo otro y, no sabes cómo, pero te encuentras sentado tomando té (o lo que dios quiera que sea eso que ponemos dentro de nuestra tetera) tras un cristal que da a una calle, como un maniquí de Zara o una joya de Swarovski…

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El caso es que @drogueria_castillo ya nos salvó la vida una vez diciéndonos como arreglar nuestra cafetera italiana y desde entonces nos seguíamos los unos a los otros por instagram, hasta que un día… bueno, digamos que tenían hueco en el escaparate y nos dejaron entrar.

Mientras organizábamos el asunto de las fotos nos dio tiempo a conversar con Lola sobre lo humano, lo divino, lo electrónico y lo tradicional y ésto fue lo que nos contó.

(mmc)¿Cómo es que un negocio tradicional como una droguería anda por el mundo digital?

(Lola) La gente se piensa que los negocios tradicionales somos gente del pasado, que no estamos al día, pero no, también sabemos ser creativos y nos adaptamos al mundo como cualquier otra persona

(mmc)¿Por qué tenéis una cuenta de Instagram? ¿cómo surgió la idea?

En este barrio pasan muchas cosas y, es verdad, cuando empezamos en Instagram ningún negocio de la zona tenía. Tras un concurso que planteó un establecimiento de la zona acabamos todos teniendo nuestra cuenta de Insatgram. Ahí empezó todo. Pasamos de nadie a todos con cuenta en la red.

Ya, pero ¿cómo lo usáis? No os vemos en plan “morritos postureo cupcake muffin”…

¡Jajajaja! NO, nosotros tampoco… Nosotros nos divertimos y nos sirve para mostrar muchas de las cosas que hacemos ¿Has visto nuestro belén?


También mostramos las cosas buenas que pasan en el barrio o establecemos contacto con otros Instagrameros… como vosotros.

En fin, como veis pasamos un buen rato hablando.. y haciendo las fotos, porque era continuo el flujo de gente que pasaba por delante del escaparate y se quedaba a vernos, aunque eran tímidos, nadie quiso tomar el té con nosotros…

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 Por cierto, si queréis acercaros un día a conocer el lugar de las fotos ( y quien sabe si lo mismo estamos detrás del escaparate),

Sólo tenéis que ir a Madrid a La calle Fúcar, 16, en el barrio de las letras…

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